Amigos: No sé quién será el autor de esta reflexión (jamás plagiaría a nadie, a falta de conocer el autor basta con hacer saber que no la escribí yo), pero aquí la reproduzco porque hoy tengo Teclas de Esperanza:
Que nadie haya sido tan afortunado de darse cuenta la mina de oro que tu eres, no significa que brilles menos
Que nadie haya sido lo suficientemente inteligente para darse cuenta que mereces estar en la cima, no te detiene para lograrlo.
Que nadie se haya presentado aún para compartir tu vida, no significa que ese día esté lejos.
Que nadie haya venido a alejar la soledad con su amor, no significa que debas conformarte con lo que sea.
Que nadie te haya amado con esa clase de amor que has soñado, no quiere decir que tengas que conformarte con menos.
Que aún no hayas recogido las mejores cosas de la vida, no significa que la vida sea injusta.
Que Dios esté pensando en un hermoso príncipe para ti, no significa que tu no seas ya reina.
Solo por que la situación no parece estar progresando por ahora, no significa que necesites cambiar nada.
Sigue brillando, sigue corriendo, sigue esperando, sigue viviendo, sigue siendo exactamente como tu eres:UNA MUJER COMPLETA............
¡Saludos! Teclas de Vida es una narrativa de vivencias, un compartir de escritos de los cuales podemos sacar enseñanzas positivas.
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Thursday, June 4, 2009
Friday, May 22, 2009
Teclas de Vida
Todo lo que hacemos tiene la capacidad de ser destructivo o constructivo. Encontrarás que Teclas de Vida aportará constructivamente a tu vida. En un mundo en crisis, hacen falta palabras de esperanza. Hace falta que más personas se sienten frente a sus teclados y escriban mensajes de vida.
No sé si se han dado cuenta, pero la negatividad es algo contagioso. Siempre habrán excusas para aquel que no desea alcanzar sus metas y sus sueños, o para la persona que se niega a cambiar sus circunstancias. La inercia parece ser un estado muy cómodo.
Sin embargo, todos los días hay hombres y mujeres que hacen historia con su valentía. El mundo está lleno de profesionales que lograron su diploma a pesar de las circunstancias. Ellos desafiaron la pobreza y las limitaciones para alcanzar una vida mejor. Conozco a una valiente mujer que es maestra preescolar. A ella todos sus hermanos le dijeron en algún momento que no llegaría, pero ella no escuchó esas voces, y logró triunfar. No sólo eso, sino que con sus recién adquiridas destrezas, enseñó a leer a su abuelita. También les cuento el caso de mi mamá, una mujer que tiene 70 años. Ella me dice que cuando estudiaba en la Universidad de Puerto Rico tenía que repasar para los exámenes bajo un mosquitero, a la luz de un quinqué. Usaba los libros de su hermana mayor, pues en la casa no había dinero para comprarlos nuevos. Ella se ríe cada vez que recuerda que siempre estaba como "perdida", porque cuando le tocaba utilizar esos libros, ya habían cambiado la edición y las páginas no concordaban.
¿Y qué me dicen de las miles de mujeres que son jefas de familia, con todo lo que ello implica? Esto significa que luego de la jornada regular de trabajo, ellas asumen también sus otros roles: ama de casa, tutora de tareas escolares, y otros. Cuántas madres no hemos ido a las 11:00 de la noche a "echar una ropita" en la máquina de lavar, para acostarnos tranquilas sabiendo que los unformes de los niños estarán limpios? La meta de criar hijos buenos, estables y educados puede más que cualquier cansancio físico.
En cada joven que progresa, que se mantiene limpio, en cada adicto rehabilitado, en cada alcohólico que no toca ni un vaso de vino, hay una historia de poder. Hay una historia de valor, fortaleza. Estas historias nos dicen que no es fácil, pero se puede.
Ante todo reto, piensa: ¿qué es lo peor que pudiera sucederme? Cuando piensas en esto se te quita el temor.
Esta mujer que te habla ha tocado fondo varias veces. Actualmente, no tengo la custodia de mis hijos. Cuando eso sucedió, pensé que no había dolor más grande que ése. Ha pasado más de un año. El dolor que hoy siento es más sosegado, pero todavía está ahí. No cabe duda que me queda un gran camino por recorrer. Y sí, estoy positiva, confiada y con fe de que me espera algo mejor. Igual que a ti.
No sé si se han dado cuenta, pero la negatividad es algo contagioso. Siempre habrán excusas para aquel que no desea alcanzar sus metas y sus sueños, o para la persona que se niega a cambiar sus circunstancias. La inercia parece ser un estado muy cómodo.
Sin embargo, todos los días hay hombres y mujeres que hacen historia con su valentía. El mundo está lleno de profesionales que lograron su diploma a pesar de las circunstancias. Ellos desafiaron la pobreza y las limitaciones para alcanzar una vida mejor. Conozco a una valiente mujer que es maestra preescolar. A ella todos sus hermanos le dijeron en algún momento que no llegaría, pero ella no escuchó esas voces, y logró triunfar. No sólo eso, sino que con sus recién adquiridas destrezas, enseñó a leer a su abuelita. También les cuento el caso de mi mamá, una mujer que tiene 70 años. Ella me dice que cuando estudiaba en la Universidad de Puerto Rico tenía que repasar para los exámenes bajo un mosquitero, a la luz de un quinqué. Usaba los libros de su hermana mayor, pues en la casa no había dinero para comprarlos nuevos. Ella se ríe cada vez que recuerda que siempre estaba como "perdida", porque cuando le tocaba utilizar esos libros, ya habían cambiado la edición y las páginas no concordaban.
¿Y qué me dicen de las miles de mujeres que son jefas de familia, con todo lo que ello implica? Esto significa que luego de la jornada regular de trabajo, ellas asumen también sus otros roles: ama de casa, tutora de tareas escolares, y otros. Cuántas madres no hemos ido a las 11:00 de la noche a "echar una ropita" en la máquina de lavar, para acostarnos tranquilas sabiendo que los unformes de los niños estarán limpios? La meta de criar hijos buenos, estables y educados puede más que cualquier cansancio físico.
En cada joven que progresa, que se mantiene limpio, en cada adicto rehabilitado, en cada alcohólico que no toca ni un vaso de vino, hay una historia de poder. Hay una historia de valor, fortaleza. Estas historias nos dicen que no es fácil, pero se puede.
Ante todo reto, piensa: ¿qué es lo peor que pudiera sucederme? Cuando piensas en esto se te quita el temor.
Esta mujer que te habla ha tocado fondo varias veces. Actualmente, no tengo la custodia de mis hijos. Cuando eso sucedió, pensé que no había dolor más grande que ése. Ha pasado más de un año. El dolor que hoy siento es más sosegado, pero todavía está ahí. No cabe duda que me queda un gran camino por recorrer. Y sí, estoy positiva, confiada y con fe de que me espera algo mejor. Igual que a ti.
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